Formación

“Dejándonos formar el corazón por el Maestro… entregándonos, somos felices”

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Casa de Postulandado Santuario Virgen de la Peña - Tartagal, Salta

Postulantado

Virgen de la Peña, Salta

Noviciado Interprovincial - San Antonio de Arredondo

Noviciado Interprovincial

San Antonio de Arredondo, Cba.

La Teja - Capilla San Cayetano | Casa de Profesos Temporales

Profesión Temporal

La Teja, Merlo, Buenos Aires

La Formación

La formación es una prioridad en nuestra vida. Creemos firmemente que el Padre, a través de su Espíritu, trabaja siempre y profundamente en nuestros corazones modelándonos a imagen de su Hijo. Desde la pregunta de Francisco “¿quién eres tú y quién soy yo?”, impulsamos procesos personalizados que nos ayuden a ensanchar nuestra capacidad de amar para amar con el corazón de Dios, teniendo los sentimientos de Jesús. Somos atraídos por la contemplación del Dios Humilde, patente en Jesús de Nazaret, y  dejamos que el Misterio de su Vida transforme la nuestra. El pesebre y la Cruz concentran una potencia peculiar en la experiencia de Dios de Francisco y en la nuestra. La fraternidad es el ámbito donde esta transformación toma cuerpo: es gracia y posibilidad de este camino. Los pobres son nuestros maestros: en ellos descubrimos a Dios, palpamos sus llagas y aprendemos el camino de las Bienaventuranzas.

La formación inicial está estructurada en tres etapas consecutivas: el Postulantado, el Noviciado y el tiempo de la profesión temporal, en las cuales vamos creciendo y madurando hasta asumir definitivamente la vida y la Regla de los Hermanos Menores con la profesión solemne

 

Postulantado

En esta etapa buscamos tomar plena conciencia de nuestra vida y nuestra historia, en su verdad más honda, aceptándola y asumiéndola como historia de salvación. Creciendo en libertad, los jóvenes conocemos la vida franciscana “desde dentro”, cultivando la contemplación y la fraternidad y abonando el discernimiento de la propia vocación en la tierra fértil de la experiencia cotidiana. Nos decidimos, humilde y confiadamente, a “salir de nuestra tierra” para acoger la Promesa de Dios, y a ser transformados progresivamente en hombres nuevos.

 

Noviciado

En este tramo del camino, concentramos nuestra atención en el Dios Amor que anhela hacernos suyos, apasionadamente. Buscamos permanecer largo tiempo en su presencia en la contemplación y profundizar las fuentes de nuestra espiritualidad franciscana: en las biografías y escritos de Francisco descubrimos una hoguera que nos seduce y nos entusiasma para seguir a Jesús al modo del Pobre de Asís. La Regla y el Testamento de Francisco nos muestran un camino de pobreza, libertad y plenitud evangélicas. Nos preparamos con alegría y esperanza para la entrega de nuestra vida en la profesión religiosa.

 

Profesión Temporal

En esta etapa intentamos vivir integralmente la vida y la misión propia de la Orden en el mundo de hoy, sirviendo a los más pobres, estudiando y preparándonos para a emitir la profesión solemne, es decir, la profesión como hermanos menores para toda la vida.