Somos promesa…

Somos promesa…

“El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre,
les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.
Les dejo la paz, les doy mi paz”
Jn. 14,26

Somos promesa…

Qué bueno es compartir y reconocer la Buena Noticia de Dios en nuestra vida. El Espíritu nos recuerda de forma permanente el origen de bondad que somos y al que tendemos. Tuvimos la posibilidad de reconocer distintos espacios de bien en medio nuestro: la visita de nuestro hermano Ministro General Michael Perry, y el Definidor General Ignacio Ceja; el encuentro provincial cargado de expectativas y de sueños compartidos; la ordenación diaconal de nuestro hermano Gastón; la continuidad en la asesoría pedagógica de nuestros colegios; etc. Tenemos que seguir profundizando en creatividad y fidelidad renovada. Somos la promesa del Espíritu en nuestro tiempo, la promesa de la paz, del encuentro, de la acogida. Aún resuena en nosotros la celebración ecuménica que quiso ser un modo de respuesta para nuestro tiempo, queremos ser espacio de diálogo, de encuentro de celebración, en medio de las diferencias, las oposiciones, las disconformidades. Queremos ser el sueño de Francisco que intentó reconciliar los opuestos.

“La vida religiosa es una promesa de vida impregnada de la Escritura y proyectada contra las endurecidas e insensibles actitudes del mundo como un cometa en el cielo. La vida religiosa aúna las voces de los que se levantan en medio de esa opulencia que engendra pobreza y de ese poder que genera impotencia para gritar al unísono: «¡Basta de miseria! ¡Basta ya!» La vida religiosa propicia el encuentro.”

Jesucristo es el acontecimiento que cambió nuestra vida. Un acontecimiento que sigue seduciendo nuestro sentidos, nuestras miradas. Tenemos que animarnos a seguir contagiando vida. La vocación se da por contagio. Hermanos contagiemos nuestra experiencia de Jesucristo liberador de sentidos.

Hermanos y menores en salida, nos dijimos en Salta. En salida responsable y al encuentro de la vida. Que el Espíritu del Señor nos ayude a repensar cómo tenemos que salir, hacia dónde tenemos que salir. Hay que recuperar entre nosotros aquella docilidad que nos lleve a salir con mayor prontitud para escuchar y responder el clamor de nuestro pueblo. El clamor de los jóvenes, de las familias. Hay clamor de sentido y de acogida. Hay un clamor de presencia.

Muchas son las noticias que queremos compartir: de la CONFAR, de la Familia Franciscana, de la itinerancia, de la formación, de los colegios, etc. Que como siempre la comunicación nos ayude a profundizar nuestra comunión. Recemos y acompañemos a nuestros hermanos Miguel en Tierra Santa y Marcelo y Adrián en Turquía. Hermanos, el Espíritu Santo es libre para soplar cuándo, cómo y dónde quiere. Por eso, como se dice en las fiestas, si el ritmo del bombo cambia, también debe de cambiar nuestro paso de danza…

Un abrazo, hasta pronto…

 

Fr. Daniel Fleitas ofm

Ministro Provincial