Vocaciones

Vocación del Hermano Menor

La formación franciscana tiene su fundamento en el encuentro personal con el Señor y se inicia con la llamada de Dios y la decisión de cada uno de seguir con san Francisco las huellas de Cristo pobre y crucificado, como discípulo suyo, bajo la acción del Espíritu Santo.

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“¡Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica!”

 

San Francisco (1Cel. 9,22).
vocaciones | Seguir las huellas de Jesús

Seguir las huellas de Jesús

La vida de los Hermanos Menores consiste en seguir a Jesucristo bajo la acción del Espíritu Santo (cf. CCGG 1 § 1), fieles a la propia vocación de menores (cf. CCGG 64), mediante una continua conversión del corazón (cf. CCGG 32 § 2), según la forma observada y propuesta por san Francisco.

Entrega total a Dios y a los hombres y mujeres

Para seguir las huellas de Jesucristo y observar fielmente el santo Evangelio, los Hermanos Menores vivimos la alianza con Dios consagrándonos totalmente a él en la Iglesia, mediante la profesión religiosa, para el bien de los hombres y mujeres del mundo (cf. CCGG 5 §§ 1‑2).

Los Hermanos Menores estamos llamados a «observar el santo Evangelio viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad» (Rb 1, 1), ayudado por la gracia del Señor y por el vigor de la caridad fraterna, según el espíritu de san Francisco.

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vocaciones | Espíritu de oración y devoción

Espíritu de oración y devoción

La vida de seguimiento de los Hermanos Menores está apoyada por una experiencia de fe, alimentada por la palabra de Dios y el encuentro personal con el misterio de Dios en Jesucristo por la potencia del Espíritu Santo.

“El Señor me dijo que quería hacer de mí un nuevo loco en el mundo.”

 

(Leyenda de Perusa 18)

Fraternidad

Siguiendo las huellas de Cristo pobre, humilde y crucificado, que reunió en torno a él a los discípulos y les lavó los pies, los hermanos vivimos en fraternidad, en la donación y el servicio recíprocos (cf. CCGG 38). Los Hermanos Menores progresamos en el conocimiento y en la aceptación de nosotros mismos y de los demás cultivando intensamente el espíritu de familiaridad (cf. Rb 6, 7), de modo que la fraternidad entera se convierta en el lugar privilegiado del encuentro con Dios (cf. CCGG 39 y 40).

Vocaciones | Fraternidad

“El Señor me dio hermanos”

 

(Test. 14)
Vocaciones | Minoridad

Minoridad

Para conformarnos a nuestro Señor Jesucristo, «que se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2, 8), los hermanos menores consideramos la minoridad como elemento esencial de nuestra vocación específica y la vivimos fielmente en pobreza, humildad y mansedumbre, entre los más pequeños, sin poder ni privilegio (cf. CCGG 64; 66 § 1; 85).

“Me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos; pero el Señor mismo me llevó entre ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de ellos, lo que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo.”

 

(Test. 1-3)

En la Iglesia y en el mundo

Los Hermanos Menores cultivamos la fe en Dios en la Iglesia, viviendo en comunión con el pueblo de Dios (cf. CCGG 4 § 1), en obediencia y reverencia a los pastores (cf. CCGG 4 § 2), para cumplir la palabra del Crucifijo de San Damián a san Francisco: «Vete, repara mi casa» (2C 10a).

CONTACTO

Si querés dialogar personalmente con algún hermano o simplemente querés sacarte alguna duda, escribinos a:

Animador Cuidado Pastoral de las Vocaciones

Fr. Gastón Hernández, ofm

gastonhz@gmail.com