Inicio del Noviciado Interprovincial 2017

Inicio del Noviciado Interprovincial 2017

San Antonio de Arredondo

Masticando la fragilidad y la esperanza que brotan del Pesebre que nos alumbraba, dimos comienzo a este nuevo tiempo en la vida de nuestra Conferencia del Cono Sur. El 12 de diciembre comenzamos a vivir juntos la comunidad formativa del Noviciado Interprovincial en San Antonio de Arredondo, Salvador Vilar, Ricardo Vásquez y yo, ofreciendo nuestras vidas y este tiempo nuevo en las manos y el corazón de nuestra Madre de Guadalupe. Tiempo de preparar el corazón, conociéndonos entre nosotros y “llegando” cordialmente a nuestro nuevo hogar.

Los hermanos comenzaron su pre-noviciado el 9 de enero, con una muy buena integración. Son 4 de nuestra provincia y 3 de la Asunción, uno de ellos paraguayo. En esta fase preparatoria acentuamos la interacción gratuita entre los hermanos y el conocimiento del territorio que habitamos, desde lo geológico-geográfico, socio-cultural y religioso.

El 2 de febrero celebramos el inicio del noviciado. Ya hemos comenzado con los cursos. Ha sido significativo el don muchos hermanos visitando nuestra fraternidad: nos alegra elegir ser “casa abierta”, para los hermanos, hermanas y pobres que necesiten un lugar para pasar la noche. Pronto comenzaremos el apostolado en el Complejo Esperanza, donde viven menores privados de su libertad.

Es digno de destacar el hermoso clima fraterno que venimos disfrutando en casa y la nota de eclesialidad e intercongregacionalidad manifiestas en la opción de estar presentes y en diálogo en las instancias eclesiales diocesanas y parroquiales, en las visitas que hacemos y recibimos de otros religiosos y religiosas, y en la participación en el Centro de Formación Intercongregacional Emaús, donde nuestros novicios comparten su formación con otros 25 novicios y otros tantos postulantes; personalmente animo un espacio de formación para estos últimos.

Celebro con ustedes este inicio, tan frágil como bello y esperanzado. Recen por nosotros y vengan cuando quieran. Un abrazo grande, hasta pronto!

 

Hermano Pablo