
20 Dic III encuentro de educadores franciscanos
Durante los días 28 al 30 de septiembre en San Antonio de Arredondo, provincia de Córdoba, y bajo el lema “Hermanados en el fuego del cántico, abrazamos la casa común”, tuvimos la oportunidad de encontrarnos distintas provincias y distintos actores que formamos parte de la familia franciscana; donde no faltó la oportunidad para conocernos más entre nosotros y sobre todo reafirmar el rumbo hacia dónde camina cada colegio. Disfrutamos de escucharnos y compartir el mismo carisma.
El encuentro estuvo enmarcado bajo el tema los 800 años del cántico de las creaturas, a través de charlas y mesas de diálogos. En él nos recordaban que: el cántico es el fruto maduro de Francisco, de un camino en seguimiento y conformación a Cristo, a su vez, nos invitaban a recurrir a la “MEMORIA HISTÓRICA”, es decir, articular herencia y proyecto. Nos recordaban la riqueza de la tradición y de cómo San francisco le daba importancia al cuidado del débil, la armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y con uno mismo. En cada momento nos remarcaban que las respuestas a todas nuestras preguntas están en nuestro carisma, que debemos asumir la fragilidad (la propia y del otro), abrazar y asumir el dolor humano.
Durante una de las charlas citaron a Ernesto Sábato con esta frase: “El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”; esta cita me resonó personalmente y me llevo a redescubrir estos temas y a querer incentivar a los alumnos a que más allá de las dificultades que se presenten en la vida, se pueden sobrellevarlas y obtener algo bueno de ellas.
El itinerario formativo del encuentro comenzó con una reflexión sobre el legado y la permanencia del Papa Francisco, recordando algunos de los símbolos más significativos de su pontificado y retomando las claves que nos ayudan a comprender nuestro rol como educadores en el contexto actual.
A partir de su magisterio, se hizo hincapié en las problemáticas y desafíos que atraviesan hoy nuestra sociedad, tales como la cultura del descarte, la necesidad del diálogo interreligioso, los movimientos migratorios, la lógica capitalista, la indiferencia frente al sufrimiento ajeno y la crisis ambiental que interpela nuestra responsabilidad como creyentes y ciudadanos.
Luego, Fray Leonardo González nos invitó a transitar el itinerario de vida de San Francisco de Asís, introduciéndonos en la riqueza espiritual del Cántico de las Criaturas. A través de esta hermosa prosa, pudimos reconocer el mensaje simbólico y profundo que encierra, y cómo Francisco, incluso en medio de la enfermedad y la tribulación, supo alabar y agradecer a Dios por cada expresión de la vida. Su canto se vuelve hoy una invitación a mirar el mundo con gratitud, humildad y reverencia.

En continuidad con esta mirada, el Dr. Mariano Lomazzi nos propuso reflexionar sobre un concepto muy valorado por el Papa Francisco: la “Conversión Ecológica”. Este llamado nos invita a un cambio profundo, no solo de hábitos, sino de corazón, para reconocernos parte de una misma creación donde todo está conectado. Nos animó a mirarnos como educadores desde este horizonte, repensando nuestras prácticas y el modo en que acompañamos a los alumnos, de manera que la escuela sea un espacio donde florezcan la gratitud, el respeto y el compromiso con la vida.
A partir de un recorrido sociológico, presentó siete dimensiones que ayudan a pensar el cuidado de nuestra casa común, de nuestras relaciones y de nuestro entorno, desde una mirada fraterna y esperanzada. Este camino de conversión ecológica, en sintonía con el espíritu franciscano, nos recuerda que cuidar la creación es también cuidar la vida del otro, construir comunidad y descubrir en cada gesto de ternura y responsabilidad la presencia amorosa del Creador
Antes de comenzar con las mesas de diálogos/ fraternidades tuvimos el agrado de escuchar y valorar la importancia de trabajar en nuestros colegios JPIC, es decir leer el diseño curricular desde JPIC, con la intención de leer la escuela en clave JPIC. Nos expresaban que JPIC se despliega en tres dimensiones: afectiva, comunitaria y curricular, con la importancia de “darles voz a las voces silenciadas”.
Luego de todas estas charlas comenzaron las mesas de diálogos, donde algunos hermanos sociabilizaron sus proyectos, se vivió un clima de escucha atenta, y otros tantos compartían la riqueza del proyecto.
El encuentro también nos regaló espacios de profunda espiritualidad franciscana, vividos desde la reflexión y la contemplación de lo creado.
En la primera noche, participamos de la experiencia llamada “La noche que precede al Cántico de las Criaturas”, un momento de silencio e introspección en el que buscamos reconocer cómo la tierra y Dios mismo nos hablan de nuestras propias fragilidades, invitándonos a mirarlas con ternura y esperanza.
Durante la mañana del segundo día, vivimos una experiencia contemplativa que nos llevó, en un clima de silencio interior, a entrar en diálogo con lo creado, dejándonos tocar por la belleza sencilla que nos rodea.
Por la noche, tras compartir en mesas de diálogo, fuimos dando forma a nuevas estrofas para el Cántico de las Criaturas, ofreciendo en ellas nuestra vocación y nuestra vida al servicio de un mundo más fraterno, justo y en paz.
El ultimo día estuvo enmarcado por la misa de cierre, una misa distinta, una misa peregrina con varias paradas al borde del rio, hecho que nos recordaba la importancia de seguir celebrando y caminando juntos como hermanos y unidos en la oración.
En este encuentro no faltaron las risas, la música, el aprendizaje propio de la formación continua y de la formación personal y sobre todo las celebraciones que nos unían como hermanos en fraternidad.
Todo esto se llevo adelante gracias a un gran equipo de mujeres que se pusieron este encuentro en sus hombros, estando en cada detalle, prestando atención a las necesidades de cada uno de nosotros, de los talleristas y del propio equipo, en donde transmitían el amor que le tienen al carisma, pero sobre todo el amor que le tienen a Dios, aquel que le da sentido a nuestras vidas y a todo lo que hacemos en nuestros colegios.
Paz y Bien
