VIII centenario del Tránsito del Hno. Francisco. Presentamos el Lema y el Logo

Este sábado pasado (10 de enero de 2026) se dio inicio al itinerario de celebraciones para este año en el que estaremos haciendo memoria del Tránsito del Hermano Francisco. Han pasado 800 años de aquella tarde del 3 de octubre en el que parecía apagarse la vida del Hermano de Asís, para comenzar a iluminar con mayor fuerza. La hermana muerte, que todo lo purifica y transforma, pareció liberar el espíritu que apenas podía contener ese cuerpo tan diminuto y frágil.

Es verdad que mientras el Hermano -como le gustaba ser llamado- iba abrazando con mayor pasión el ideal al que despertó alrededor de 21 años antes, un fuego lo abrasaba por dentro cada vez más, hasta transfigurarlo en el Amor sin límites que contemplaba en Aquel que lo había entregado todo sin reservarse nada, sin apropiarse de nada… Seguramente pudo intuir, desde el encuentro con los desposeídos que tuvo en el 1205, la LIBERTAD que expresaba su lucha por ser liberada en un camino de progresiva desapropiación. Francisco va siendo consciente de que todo era un regalo, un don, como así también va notando que ese don alcanzaba su plenitud sólo a través de la entrega. Esta realidad es la que queremos expresar en el lema que nos acompañará como Provincia durante todo este año:

¡Qué bueno saber que podemos caminar JUNTOS con Francisco, creciendo en esta consciencia del don que hemos recibido, experimentando que esa misma consciencia, por la naturaleza misma de la Vida, nos impulsa a la entrega, generosa, cada vez más libre…

Esto que queremos expresar cada vez que decimos «juntos», Francisco lo encontró en la experiencia del hermano, del que se hace compañero de camino, del que permite soñar en grande porque se tiene la certeza de no estar solos. Ese sueño compartido encontró un lugar en el que se fue gestando y creciendo, un lugar pequeño, una Porciúncula. En esa capillita y sus alrededores, fuera de los muros defensivos de la ciudad, pero bajo el cuidado tierno y solícito de Nuestra Señora de los Ángeles, ese sueño recuperó la fuerza del Evangelio, de la Buena Noticia, que va tomando forma en cada hermano y hermana que se fue sumando. Eso es lo que queremos expresar en el logo:

Un camino que, sin negar las dificultades y oscuridades, se las vive «iluminadas», lo que permite vivir con sentido todo, y volver a agradecer nuevamente la fecundidad de la vida, de todo lo que va apareciendo en la vida. Así queremos caminar este año, acompañados con este Lema y este Logo, agradecidos y agradecidas por todo lo que hemos recibido y con la fuerza renovada de quienes van encontrando el sentido profundo de la vida, y entonces simplemente CELEBRAR tanto Don y tanta Vida.