Bienvenido a Samsun, fr. Oscar

Hace ya 5 meses (desde el 4 de marzo) de la llegada de Fr. Oscar a la comunidad de Samsun. Nos encontramos en el súper aeropuerto nuevo de Estambul y nos quedamos una semana para aprovechar y conocer algo de la ciudad. Los frailes de la fraternidad internacional de Santa María Draperis nos recibieron muy bien, como siempre y ofrecieron su colaboración por si nuestro hermano quisiera pasar un tiempo con ellos para estudiar algo del idioma. ¡Muy gentiles!

Una semana después nos vinimos a Samsun en tiempos normales y cuando la pandemia todavía no estaba declarada en Turquía. Eso posibilitó conocer a la comunidad que asiste a nuestra casa. Pero no duró mucho la normalidad puesto que ya el 20 de marzo se declaró la pandemia y las prohibiciones. Empezamos con las misas por Facebook pero también debimos suspenderlas porque los fines de semana se comenzaron a declarar toques de queda. Así que la celebración de la Pascua fue simple, interna y sin transmisión mediática.

Luego pasamos la cuarentena lo mejor que pudimos. Nuestra cocinera Nahrain venía algunos días y dejaba preparado algo de comida y ya no salíamos a caminar como habíamos iniciado a hacer.

Yo por mi parte me avoqué al estudio del turco aprovechando que por la pandemia la escuela de Estambul ofrecía cursos online muy baratos. Y Oscar empezó a incursionar desde una aplicación en el celular.

Su llegada nos dio la oportunidad de reiniciar los ritmos comunitarios, la celebración comunitaria de la Eucaristía y las vísperas. Y así estuvimos casi 2 meses sin salir a la calle ni nada, apenas al supermercado para lo necesario. Pero ya cuando Turquía empezó a normalizar la vida de a poco comenzamos a retomar también nosotros un poco la normalidad exterior.

Teniendo en cuenta que el Obispo de Anatolia el año pasado me pidió formalmente que me encargara de visitar las distintas ciudades de los alrededores para visitar a los refugiados (en esas ciudades no hay iglesia alguna) y aprovechando la venida de Oscar, empezamos a salir y visitarlos. Así fuimos a Çorum a visitar una anciana casi centenaria para la cual su familia había pedido un sacerdote que le diera la unción de los enfermos. Por supuesto que la visita no terminó allí, no sabiendo cómo sería el día, teníamos pasaje de vuelta a la noche, así que quien nos acompañaba aprovechó nuestra presencia y nos acompaño a visitar las distintas familias, creo que en total visitamos unas 15. Eso significa 15 cafés, 15 tés, 15 diferentes tipos de dulces, frutas, tortas, etcétera etcétera. La gente feliz y nosotros más felices aún.

El último fin de semana fuimos a Amasya. Allí gracias a la gestión de un agente de pastoral de la Iglesia caldea han logrado alquilar un departamento y tienen un centro catequístico. En ese lugar celebramos la misa para los jóvenes. Y en un departamento familiar la misa para un grupo de familias que viven en un mismo edificio. Un fin de semana también maravilloso. La gente contentísima y muy deseosa de celebrar y recibir la eucaristía. Algo nunca visto en occidente.Tenemos en programa más visitas, pero como siempre hay un pero, tenemos la dificultad económica. Por suerte creo que encontré alguien que nos va a dar una mano y así poder seguir adelante.

Hace ya dos semanas empezamos a abrir la Iglesia para los visitantes con todas las precauciones del caso. Uno de los refugiados, gracias a un proyecto de trabajo, se encarga de abrirla unas 3 horas diarias durante la semana y recibir a los visitantes. (https://ofmsamsun.wixsite.com/website).

También hemos retomado hace ya mas de un mes las celebraciones dominicales con la gente.

La semana que viene nos vamos a Trabzon, Oscar estará una semana y yo me quedaré algo de un mes para suplir al párroco que debe viajar. Allí nos encontraremos también con 3 hermanas argentinas que hay llegado el año pasado. La única presencia religiosa femenina en toda la zona del Ponto y en miles de quilómetros.

Saludos a todos de nuestra parte: Adrian, Oscar y Marcelo

Fr. Adrián E. Loza